Mostrando entradas con la etiqueta José Luis Morán López. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Luis Morán López. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de abril de 2016

Designan como director del Copocyt a ex funcionario inhabilitado 10 años

DESIGNAN COMO DIRECTOR DEL COPOCYT A EX FUNCIONARIO INHABILITADO 10 AÑOS

‪#‎SLP‬ ‪#‎SanLuisPotosí‬ ‪#‎México‬ ‪#‎GobiernoSLP‬

San Luis Al Instante.- El físico José Luis Morán López, quien fuera inhabilitado por la Secretaría de la Función Pública en abril de 2008 para desempeñar cargos públicos durante diez años, fue designado este miércoles 20 de abril por el Consejo Directivo del Consejo Potosino de Ciencia y Tecnología (Copocyt) como director de esa institución.

La sanción que la SFP hizo del funcionario fue debido a su desempeño ilícito como director del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (Ipicyt) entre los años de 2000 a 2005, concretamente por haber cometido el delito de nepotismo.

Durante el tiempo en que fungió como director del Ipicyt contrató a sus dos hijos (José Manuel Morán y Cristina Morán), a su sobrina Adriana Arias y a su concuño Miguel Ángel Arias.

Luego de abandonar la dirección del Ipicyt se le encomendó el carísimo y fracasado proyecto del Centro Nacional de Supercómputo, cargo que desempeñó de 2006 a 2008.

Sin embargo, Morán López demandó a la Secretaría de la Función Pública por la revocación de la inhabilitación.

Con todo y ello, el delito de nepotismo no fue el único ilícito de que se acusó al ahora director del Copocyt.

Los ilícitos cometidos por Morán López fueron inicialmente denunciados por los hermanos Mauricio y Humberto Terreones Maldonado, expertos en nanotecnología y con múltiples reconocimientos internacionales. Entre ellos mencionaron la adquisición de microscopios electrónicos adquiridos por el Ipicyt con un costo de 1.7 millones de pesos.

Además hubo una carta firmada por 60 científicos, entre los que se encontraba Harold Krot, premio Nobel de Química, dirigida al entonces presidente Felipe Calderón para que investigara dichas irregularidades.

Entre ellas se mencionó en la comunidad científica a las siguientes.

Corrupción en la construcción de lo que sería el edificio del Ipicyt, anunciado como el primer edificio inteligente de San Luis Potosí, el cual contó con la supervisión de Miguel Ángel Arias Díaz, concuño de Morán López.

Por otro lado, los servicios jurídicos del Ipicyt fueron contratados con el bufete del ex gobernador Horacio Sánchez Unzueta, de quien Morán es allegado, y con el despacho de Genoveva Flores Blavier, lo que constituyó un escandaloso tráfico de influencias, pues Flores Blavier es psicóloga, más no abogada.

Además de las demandas de los hermanos Terrones, ex integrantes del Centro Nacional de Supercómputo también se unieron a quejas ante la Secretaría de la Función Pública contra Morán López y otro ex funcionario del Ipicyt de nombre Luis Alfredo Alonso Valdivia. De hecho, el costoso proyecto del Centro Nacional de Supercómputo fracasó a causa de la salida del responsable del mismo, quien debió refugiarse en Alemania.

Tampoco el que sería "el primer edificio inteligente de San Luis Potosí" pudo concretar. De ello no solamente fue culpable Arias Díaz concuño del entonces director del Ipicyt, sino el Grupo Constructor Ortega, a cargo de Juan Ortega Colchado, encargado de la obra.

A pesar de que la construcción de los edificios presentaba retrasos evidentes, Grupo Constructor Ortega continuó recibiendo pedidos de obra pública. 

De las irregularidades administrativas en el Ipicyt se mencionó al director administrativo, Luis Alfredo Alonso Valdivia, quien además de desempeñarse en ese cargo fungía como funcionario académico de instituciones educativas particulares.

Alonso Valdivia fue uno de los más cercanos funcionarios de Eibar Castilla Sosa, el yerno de Carlos Jonguitud Barrios que fungiera como tesorero del Estado en ese régimen.Debido a todos esos escándalos que cimbraron a la comunidad científica internacional, entre los que destacó el fracaso del Centro Nacional de Supercómputo, el entonces director general del Conacyt decidió despedirlo de la dirección general del Ipicyt. 

Sin embargo, a pesar de esos antecedentes y cuando aún no vencería la inhabilitación de que objeto por la Secretaría de la Función Pública, nuestras autoridades han puesto al "sabio potosino" al frente del Copocyt.

***************

La siguiente es una columna periodística que el autor escribió para su espacio "Análisis de Fondo" en el periódico en línea Plano Informativo con fecha 23 de diciembre de 2005. Aparentemente fue censurada pues no queda registro en el historial de internet.


CIENCIA Y CORRUPCIÓN

Eduardo José Alvarado Isunza

El pasado viernes 2 de diciembre se hizo público el anuncio de que el Dr. José Luis Morán López había sido despedido de su cargo como director general del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICyT). 

Los comunicados de prensa intentaron dar la impresión de que el Dr. Gustavo Chapela Castañares, director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), había designado un nuevo director y no que, en realidad, había decidido no ratificar en su puesto a Morán. La diferencia es en verdad significativa, ya que deja ver el real desempeño de Morán López al frente del IPICyT, durante los pasados cinco años.

Para quienes han seguido el desarrollo del IPICyT, el siguiente recuento de las acciones emprendidas por Morán en ese organismo no será una novedad. Sin embargo, para quienes apenas se acercan al conocimiento de los acontecimientos en el IPICyT y de la gestión de Morán, estos apuntes vendrán a ser toda una revelación. Los mismos explican los motivos de Chapela Castañares para no votar a favor de la permanencia de Morán en el IPICyT.

En noviembre del año 2000, siendo gobernador Fernando Silva Nieto, dio inicio la construcción del edificio que alberga al IPICyT. Esta obra fue anunciada con la promesa de constituir el “primer edificio inteligente” de San Luis Potosí y albergue del desarrollo científico, donde los investigadores jóvenes tendrían un espacio para su desarrollo.

El proyecto arquitectónico está todavía hoy a cargo de José Zendejas Hernández y cuenta con la supervisión de Miguel Ángel Arias Díaz en calidad de supervisor de obra del IPICyT. El primer edificio en construirse fue el correspondiente a la División de Biología Molecular, mismo que sería seguido por el de la División de Materiales Avanzados para la Tecnología Moderna.

La construcción es desarrollada por el Grupo Constructor Ortega, a cargo de Juan Ortega. Por otro lado, los servicios jurídicos del IPICyT fueron contratados con el bufete de Horacio Sánchez Unzueta, de quien Morán es allegado, y con el despacho de Genoveva Flores Blavier.

Esto constituye un escandaloso tráfico de influencias, pues Flores Blavier es psicóloga o no abogada. Es decir, los asuntos legales del IPICyT los atienden un abogado sin experiencia, como Sánchez Unzueta, y una psicóloga.

Por eso no extraña que ese organismo enfrente una demanda laboral por despido injustificado, presentada por ex integrantes del Centro Nacional de Supercómputo, mismas que se unieron a quejas ante la Secretaría de la Función Pública contra funcionarios del IPICyT, incluyendo a Morán y a Luis Alfredo Alonso Valdivia.

Aproximadamente a la mitad de su periodo como director general, Morán López apoyó la creación del Centro Nacional de Supercómputo, anunciando con bombo y platillo que San Luis Potosí sería crisol de nueva era para el supercómputo en México.

Todos estos datos no son muy diferentes de lo que el mismo Morán manifestara a los medios de comunicación, especialmente después del notable fracaso del Centro Nacional de Supercómputo, a causa de la salida del responsable de ese proyecto. Lo que no es muy conocido es el hecho de que el “edificio inteligente”, prometido por Morán, nunca se realizó.

Quien tenga dudas puede visitar las instalaciones del IPICyT y lo comprobará fácilmente. Además de la ya mencionada irregularidad en la asignación de servicios, como el de contratación de despachos de abogados, hay otras todavía más escandalososa.

Por ejemplo, el supervisor de obra del IPICyT, Miguel Ángel Arias Díaz, es concuño del mencionado Morán. Asimismo, el Grupo Constructor Ortega, a cargo de Juan Ortega Colchado, continuó recibiendo pedidos de obra pública cuando la construcción de los edificios ha presentado retrasos evidentes. Cualquier persona que transite por Camino a la Presa podrá percibir ese dato claramente.

Otras irregularidades administrativas en el IPICyT llevan también hacia su ya mencionado director administrativo, Luis Alfredo Alonso Valdivia, quien se desempeña como funcionario del IPICyT y simultáneamente funge como funcionario académico de instituciones educativas particulares. Una vez que los directores general y administrativo de una institución permiten dichas irregularidades, uno puede esperar cualquier cosa.

Alonso Valdivia tiene dudosos antecedentes en la administración pública. Fue uno de los más cercanos funcionarios de Eibar Castilla Sosa, el yerno de Carlos Jonguitud Barrios que fungiera como tesorero del Estado en ese régimen del entonces cacique magisterial. Muchos presumen que Alonso Valdivia pudo beneficiarse con los innumerables actos de corrupción consumados en esa área administrativa.

Ahora bien, las muchas veces ofrecida inauguración del edificio del Centro Nacional de Supercómputo no ha sucedido. Ese es el valor de las palabras de Morán. De modo que la decisión del director general del CONACyT de despedir a Morán no debía causar sorpresa. Es simplemente consecuencia de las múltiples irregularidades administrativas en que incurrió durante cinco años. Pero, además, es el inicio de uno o varios procesos de responsabilidad administrativa y daño patrimonial en contra del autodenominado “sabio potosino”.

Por ello, David Ríos Jara, nuevo director general del IPICyT, tiene ante sí una labor difícil y posiblemente ingrata: Llega a una institución dividida y ultrajada por sus ex directivos; una institución donde la práctica de la función pública de sus funcionarios hizo caer al trabajo científico, especialmente de las ciencias físico-matemáticas, al piso.

Así, el reto de Ríos Jara es dar credibilidad a una institución que sufrió los excesos del poder de grupos amafiados, que encontraron en la investigación y el desarrollo científico una forma de regodearse en el nepotismo, la corrupción y la megalomanía desenfrenada.

Debemos agradecer al director general del CONACyT haber puesto un hasta aquí a las múltiples irregularidades que estuvieron cometiéndose en el reinado de Morán al frente de la política científica en la región (y eso de decir “política” ya es, incluso, una exageración). Irregularidades que podían ocultarse bajo el generoso manto de la impunidad y el tráfico de influencias de grupos de poder que disfrutan de enormes beneficios en esta empobrecida región.


San Luis Potosí, S.L.P., a 23 de diciembre de 2005.