Opinión

¿ACERCA DE LAS PROSTITUTAS Y DE LOS PROSTITUTOS EN MORENA

Columna Los Jefes.-

Eduardo José Alvarado Isunza.-

San Luis Al Instante.- En Morena se desarrolla una lucha interna contra, lo que quienes participan en ella, nombran como "prostitución política". Como sabemos, con el nombre de prostitución en nuestra lengua nos referimos a quienes permiten usar su cuerpo en forma sexual a cambio de dinero. Es decir, el cuerpo se convierte en mercancía.

Existe prostitución masculina o femenina y a quienes la practican puede llamárseles por extensión prostitutos y prostitutas. En eso no hay ningún problema, lo que sucede es que nuestro lenguaje está cruzado por la moral judeocristiana.

De modo que utilizamos con frecuencia esa palabra para herir o lastimar, considerando que la prostitución es ejercida por personas que carecen de valores (diré morales para ser más abundante) y esos valores son los impuestos por la religión cristiana. Es decir, ser prostitutos o prostitutas equivale en esa galaxia sígnica a ser algo indigno o una persona que es capaz de vender su cuerpo (y también su espíritu) a cambio de dinero u otros beneficios (pueden ser laborales, relacionados con el ascenso por la pirámide del poder y hasta simplemente comida, paseos, joyas o ropa).

Aquí vemos como sectores de Morena utilizan la expresión "prostitución política" para referirse a quienes ninguna historia han tenido dentro de un movimiento que ha costado muertes, represión, persecución, pobreza, sacrificios, pero que ahora corren a su partido para obtener cargos políticos al verlo en el poder.

Suponemos que con el nombre de prostitutas o prostitutos políticos se refieren a quienes carecen de valores, de dignidad, de respeto por sí mismos, y ahora se disfrazan de morenos o de morenas, al ver que pueden seguir disfrutando del poder, del dinero, de fama pública y de muchos privilegios. Hacen cosas, digamos inmorales, para obtener sus objetivos que para nada son de un alto sentido ético, al ser objetivos meramente individuales.

Habrá que tener empatía y prudencia al encontrarnos con morenas y morenos que emplean ahora esa expresión, como vemos en la gráfica, porque quizás se sienten ofendidos, usados o menospreciados por quienes toman decisiones que favorecen a quienes ningún sacrificio o esfuerzo entregaron en su lucha. Hasta aquí creo que no hay problema en decir así.

Ahora, cuando a alguien en particular se le califica como prostituta o prostituto político tendrá que sustentarse argumentativa y testimonialmente por qué se le da ese nombre, que --insistimos-- en nuestro lenguaje es utilizado no sólo en forma denotativa, sino también para herir o descalificar.

San Luis Potosí, S.L.P., a 30 de enero de 2021.

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