¿Y LA COEPRIS? SURGE ALARMA EN SLP POR TOXINA CANCERÍGENA EN TORTILLAS
Rogelio Flores Ramírez, quien hizo la investigación, aseguró que sus resultados mostraron la presencia de aflatoxina B1 en el 53% de los negocios revisados. Aunque la muestra no permite asegurar que la misma proporción exista en toda la ciudad, el investigador consideró que los resultados son preocupantes y justifican ampliar el monitoreo.
La aflatoxina B1 es una sustancia producida por hongos que proliferan en el maíz cuando se dan determinadas condiciones de humedad y temperatura. Su exposición está relacionada principalmente con el cáncer de hígado.
El riesgo aumenta entre pacientes de hepatitis B, porque la combinación del virus con la exposición a aflatoxinas puede elevar entre seis y treinta veces la probabilidad de desarrollar cáncer hepático.
Flores Ramírez sostuvo que la contaminación no necesariamente se origina en las tortillerías, pues el maíz podría llegar afectado desde los campos de cultivo o contaminarse en su almacenamiento.
Parte del grano utilizado en la ciudad proviene de Sinaloa, Durango, Zacatecas y Guanajuato. Esta concentración de proveedores podría explicar la presencia de la toxina en una proporción elevada de las muestras.
El mismo equipo de investigadores de la UASLP ha documentado presencia de aflatoxina B1 entre mujeres y niños de comunidades indígenas en la región Huasteca de San Luis Potosí.
La nixtamalización con agua y cal puede disminuir las aflatoxinas. Sin embargo, no todas las tortillerías tienen ese proceso.
Rogelio Flores Ramírez advirtió que no hay una vigilancia rutinaria suficiente, motivo por el cual ha crecido la alarma entre la población. Muchos han volteado a mirar a la Comisión Estatal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios y ya cuestionan su trabajo.
La aflatoxina B1 es una sustancia producida por hongos que proliferan en el maíz cuando se dan determinadas condiciones de humedad y temperatura. Su exposición está relacionada principalmente con el cáncer de hígado.
El riesgo aumenta entre pacientes de hepatitis B, porque la combinación del virus con la exposición a aflatoxinas puede elevar entre seis y treinta veces la probabilidad de desarrollar cáncer hepático.
Flores Ramírez sostuvo que la contaminación no necesariamente se origina en las tortillerías, pues el maíz podría llegar afectado desde los campos de cultivo o contaminarse en su almacenamiento.
Parte del grano utilizado en la ciudad proviene de Sinaloa, Durango, Zacatecas y Guanajuato. Esta concentración de proveedores podría explicar la presencia de la toxina en una proporción elevada de las muestras.
El mismo equipo de investigadores de la UASLP ha documentado presencia de aflatoxina B1 entre mujeres y niños de comunidades indígenas en la región Huasteca de San Luis Potosí.
La nixtamalización con agua y cal puede disminuir las aflatoxinas. Sin embargo, no todas las tortillerías tienen ese proceso.
Rogelio Flores Ramírez advirtió que no hay una vigilancia rutinaria suficiente, motivo por el cual ha crecido la alarma entre la población. Muchos han volteado a mirar a la Comisión Estatal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios y ya cuestionan su trabajo.
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